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Sebastián Sosa y la OFI, y una Presidencia en Tormenta

Quienes vieron nacer a OFI, quienes lucharon para que los clubes chacareros fueran escuchados, quienes viajaron kilómetros de tierra para sostener campeonatos, sintieron que la presidencia de Sosa abría la puerta a una dependencia que siempre habían rechazado.

LA OFI REAL /Desde Rivera Eduardo Mérica para FMFUTBOL.

Entre disputas internas, giros políticos inesperados y un liderazgo que dejó cicatrices en el fútbol del interior

El Día Después del Voto

La historia reciente de la Organización del Fútbol del Interior (OFI) tiene un capítulo especialmente turbulento: la ascensión de Sebastián Sosa a la presidencia.

Quienes vivieron esa época desde adentro recuerdan un clima extraño, casi irrespirable.
La elección que lo dejó debilitado en su propia Confederación se convirtió en el punto de quiebre. Muchos dirigentes lo describen como “un antes y un después”.
Sosa, golpeado políticamente, optó por un giro inesperado: abrir un canal de diálogo directo con la AUF, institución con la que el interior había mantenido décadas de tensiones.

Para algunos, una jugada estratégica.
Para otros, una traición a los principios históricos de OFI.
Para casi todos, una señal de que la presidencia venía con tempestad.

El Movimiento que Cambió el Eje de Poder

Lo que realmente encendió la polémica fue el modo, el momento y el mensaje simbólico del viraje.

Dirigentes tradicionales interpretaron aquel acercamiento a la AUF como una maniobra para reconstruir poder luego de la derrota interna.
Y en ese punto empezó la fractura.

La frase que se escuchaba en los corrillos

“Perdió el voto, pero no perdió la ambición.”

Mientras algunos promovían la necesidad de “modernizar” la relación con el fútbol profesional, otros veían un liderazgo zigzagueante, más preocupado por la supervivencia personal que por el destino institucional.

La Presidencia Más Cuestionada

Con Sosa ya al frente de OFI, la sensación de desconfianza —que venía germinando— explotó.

En reuniones, congresos y asambleas, la palabra que más se repetía era “desconexión”.
Desconexión con las ligas, con los clubes, con la realidad del territorio.
Desconexión, incluso, con la historia de la propia OFI, construida sobre identidad, autonomía y orgullo del interior profundo.

No se trataba solo de decisiones administrativas:
Era la percepción de que el rumbo de la organización había sido secuestrado por una lógica ajena al sentimiento interiorista.

Voces del Interior

OFI no se gobierna desde la revancha.”
“El interior no necesita un comandante, necesita un compañero.”
“Nos cambió la brújula.”

El Golpe al Orgullo Interiorista

Los dirigentes veteranos aún recuerdan con bronca la sensación de haber perdido algo más que una elección o una negociación:

Había una herida simbólica.
Una herida que tocó el corazón mismo del interior: su autonomía.

Quienes vieron nacer a OFI, quienes lucharon para que los clubes chacareros fueran escuchados, quienes viajaron kilómetros de tierra para sostener campeonatos, sintieron que la presidencia de Sosa abría la puerta a una dependencia que siempre habían rechazado.

Esa percepción —justa o injusta— fue suficiente para consolidar la idea de un liderazgo errático, confrontativo y poco representativo.

Epílogo de una Presidencia Inolvidable (y no por las razones deseadas)

 

Cuando se repasan las presidencias de la Organización del Fútbol del Interior a través de las décadas, algunas quedan en la memoria por su capacidad de unir.
Otras por su visión.
Otras por su defensa inclaudicable del interior.

La de Sosa queda, para muchos, como la presidencia del quiebre, del desacople, del desvío del rumbo.

No por un único hecho, sino por la suma de percepciones, decisiones y heridas políticas que aún perduran.

El interior tiene buena memoria.
Y cuando se trata de su fútbol —su orgullo, su identidad, su historia— la memoria es todavía más filosa.

«Hombre vinculado al fútbol cerrolarguense, al que representó vistiendo los colores de la selección de Cerro Largo, campeón y capitán del Este y del Interior Sub 20, integrante del plantel campeón del Este y del Interior en mayores, capitán de Cerro Largo Futbol Club en los primeros años de la institución.

Sosa, además de hacer sus primeras armas como futbolista en Melo Wanderers, también comenzó la carrera como dirigente en dicha institución. Actualmente se ha desempeñado como como veedor de encuentros internacionales organizados por Conmebol. En ese marco será veedor de la próxima final de la copa Sudamericana.

El Intendente José Yurramendi, compartió la noticia difundida a través de Twitter por el periodista Rodrigo Romano y a la vez comentó que “La Organización del Fútbol del Interior, gana un gran dirigente, joven, inteligente, comprometido, un hombre de fútbol dentro y fuera de la cancha. Para nosotros un gran amigo que si dudas va a dejar en alto al fútbol del interior. Éxitos en tu gestión”. Así lo presentó el portal de la Presidencia.

La Elección que Sacudió a la OFI

Cómo la Presidencia de Sebastián Sosa Nació Entre Ruido, Fuerzas Externas y una Ruptura del Tradicional Orden Interiorista

Por décadas, el fútbol del interior vivió sus procesos electorales con un ritual casi sagrado:
primero la decisión de cada Confederación, luego la voluntad del Congreso, y siempre —siempre— el respeto por la votación previa.
Esa era la arquitectura política de OFI desde 1946.
Esa era la tradición.

Pero en 2022, todo cambió.

La elección que llevó a Sebastián Sosa a la presidencia de la Organización del Fútbol del Interior rompió —según la interpretación mayoritaria en los sectores críticos— con la lógica histórica, la disciplina territorial y el peso político de las Confederaciones.

Fue una elección que, para muchos, reveló un influjo externo sin precedentes, y dejó al descubierto una fractura profunda entre lo que votó la base interiorista y lo que terminó resolviendo el Congreso final.

Y ahí estalló la polémica que ningún medio de comunicación nacional contó en profundidad.

El Comienzo: La Derrota en Casa

En la estructura política de la Organización del Fútbol del Interior, cada Confederación impulsa y respalda a su candidato.
El ascenso a la presidencia nace “desde adentro”, legitimado por las urnas regionales.
Pero en este caso, ocurrió algo inédito.

En la Confederación correspondiente,
Sebastián Sosa perdió la votación interna.
Perdió frente a Nilo Scarpa, un dirigente de trayectoria y consenso.

Esa derrota, históricamente, habría significado el final de su candidatura.
Así funcionó OFI durante más de 70 años.

Pero esta vez, no.

Sosa decidió seguir adelante a pesar del resultado interno.
Sin recoger los apoyos naturales de su territorio.
Sin respetar la decisión de su Confederación, según la interpretación de quienes cuestionaron el proceso.

Para muchos dirigentes, ese fue el punto donde comenzó la grieta.

El Movimiento que Encendió Todas las Alarmas

La noche siguiente a su derrota en el plano regional, empezó a correr un rumor:
Sosa buscaba apoyo externo.
Y ese apoyo no salía del interior, sino de Montevideo.

En los clubes, en mesas chicas, en grupos de WhatsApp, se repetía una frase que pronto se transformaría en narrativa dominante:

“La AUF está operando la elección.”

Y el nombre que surgía una y otra vez era el del presidente de la AUF:
Ignacio Alonso.

La percepción —que jamás fue investigada a fondo por la prensa capitalina— era que Alonso veía en Sosa a un dirigente más afín a la estrategia de integración vertical que la Asociación Uruguaya de Fútbol venía defendiendo desde hacía años. Y que esa afinidad podía traducirse en apoyos, gestos, llamados, o alineamientos políticos que inclinaron la balanza.

No hay pruebas documentales públicas.
Pero la interpretación interiorista fue contundente.

El Congreso Final: 20 a 14 — La Sorpresa

Cuando llegó el Congreso de la OFI, la expectativa era clara:
los delegados honrarían la votación previa de la Confederación.

Pero no fue así.

Pese a que Sosa había perdido en su interna,
pese a que Scarpa llegaba con el respaldo natural de la estructura,
pese al peso histórico del voto territorial…

la votación arrojó:

20 votos para Sebastián Sosa
14 para Nilo Scarpa

Era oficial:
Sosa sería presidente de OFI hasta 2026.

La lista 5 tendría cuatro cargos.
La lista 1946, tres.

Lo impensado se volvió realidad.

Y lo que vino después fue una tormenta política.

La Reacción Interiorista: “Algo Nunca Visto”

Las radios y los diarios del interior, los dirigentes veteranos, los expresidentes zonales, los secretarios de ligas rurales… todos quedaron atónitos.

La frase que definió aquel día se escuchó así:

“Nunca un candidato que perdió en su Confederación llegó a la presidencia de la Organización del Fútbol del Interior»

Y otra, mucho más dura:

“No respetó las urnas.”

Se instaló la idea de que el proceso democrático interiorista —ese que representaba el espíritu federado de la OFI— había sido vulnerado por presiones externas, reacomodamientos políticos o una “mano” que no provenía del interior profundo.

La percepción era inequívoca:

“Sosa no llegó por el interior; llegó por la AUF.”

Era la interpretación dominante.
La que circulaba sin filtro en ligas rurales, en comisiones de clubes, en boliches y en asambleas.

El Silencio de los Medios: La Historia que Nadie Contó

Lo más sorprendente no fue la elección.
Fue el silencio.

Los medios nacionales no cubrieron la interna,
no explicaron la derrota previa de Sosa en su Confederación,
no mencionaron el desconcierto interiorista,
no investigaron la influencia política externa,
no preguntaron cómo un candidato sin respaldo regional llegó a la presidencia.

Las radios del interior sí lo dijeron.
Los clubes también.
Los delegados lo comentaron.

Pero la gran prensa… no.

Y así, lo que para miles de dirigentes fue un terremoto institucional, para Montevideo fue apenas un titular menor:

“Sebastián Sosa es el nuevo presidente de OFI.”

Fin.
Sin contexto.
Sin historia.
Sin el conflicto detrás.

El Clima Posterior: Herida Abierta

Para algunos dirigentes, aquella elección dejó una sensación agridulce, un sabor amargo, una herida que aún hoy —según su lectura— no cerró.

Porque el interior profundo tiene una máxima:

OFI se protege desde adentro. No se entrega hacia afuera»

Y para quienes vieron aquella elección como una “intervención”, como una “ruptura democrática”, como un “golpe político blando”, la presidencia de Sosa nació con un estigma difícil de borrar.

Un estigma que, dicen ellos, “nunca antes existió”.

La Historia Se Terminará de Escribir

Lo que ocurrió en aquella elección ya forma parte del mito político interiorista.
Un episodio que se seguirá discutiendo por años.
Un punto de quiebre.

¿Fue un proceso democrático normal?
¿Fue una operación externa?
¿Fue un reacomodo político?
¿O fue una señal de una OFI distinta, más permeable al poder central?

El interior tiene su versión.
Montevideo tiene la suya.
Y la historia —como siempre— se escribe con las voces que se animan a contarla.

Esta es la crónica de quienes sintieron que algo se quebró.
Que algo se soltó.
Que algo se entregó.

Y que nunca, nunca, había pasado algo similar en la Organización del Fútbol del Interior.

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