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WILDER BENÍTEZ: EL PERIODISTA QUE ENTENDIÓ QUE LA RED ERA MÁS FUERTE QUE EL INDIVIDUO

Cuando Periodistas en Red Asociados todavía era apenas una conversación, un desvelo compartido, una necesidad que flotaba en el aire del interior del país, Wilder Benítez fue uno de los primeros en entender la magnitud del desafío. No se trataba de crear otro sello, sino de levantar una herramienta real de defensa, respaldo y dignidad para los trabajadores de la comunicación del interior del Uruguay.

PERIODISTAS EN RED/Editorial Eduardo Mérica Desde la frontera Rivera Livramento para FMFUTBOL.

La noticia golpeó como lo hacen las ausencias que no estaban en los planes. Wilder Benítez falleció y, con él, se apaga una de esas voces que no buscaban protagonismo, pero que terminan siendo imprescindibles. No sólo para quienes compartieron micrófonos, redacciones o transmisiones, sino para un proyecto colectivo que hoy existe gracias, en gran parte, a su empuje silencioso y a su convicción profunda: el periodismo del interior debía organizarse o seguiría siendo vulnerado.

Wilder fue, ante todo, un periodista de raza. De esos que se forman en la calle, en la cancha, en la radio chica que llega lejos, en el contacto permanente con la gente. Su recorrido por el periodismo deportivo en Maldonado —con pasos firmes por Radio Maldonado, la prensa escrita y su recordado presente como comentarista en Radio San Carlos— lo convirtió en una referencia natural, respetada incluso por quienes pensaban distinto. Porque Wilder no necesitaba imponer: convencía con coherencia.

Pero reducirlo sólo a su rol periodístico sería injusto. Wilder fue también un comunicador integral, un generador de climas, un conector de personas. Su faceta como DJ no era un detalle menor: hablaba de su sensibilidad, de su comprensión del ritmo, del tiempo y del público. Sabía cuándo hablar y cuándo escuchar. Cuándo subir el volumen y cuándo dejar que el silencio diga lo suyo. Esa misma intuición la trasladó al periodismo y, más tarde, a la construcción colectiva.

EL NACIMIENTO DE UNA IDEA QUE SE HIZO ASOCIACIÓN

Cuando Periodistas en Red Asociados todavía era apenas una conversación, un desvelo compartido, una necesidad que flotaba en el aire del interior del país, Wilder Benítez fue uno de los primeros en entender la magnitud del desafío. No se trataba de crear otro sello, sino de levantar una herramienta real de defensa, respaldo y dignidad para los trabajadores de la comunicación del interior del Uruguay.

Wilder fue confundador, sí, pero sobre todo promotor incansable. Empujó cuando había dudas, sostuvo cuando aparecían los miedos, alentó cuando el cansancio hacía mella. Fue de los que insistieron en que la red debía ser amplia, plural, sin dueños ni tutelas, con valores claros: independencia, solidaridad, ética y compromiso con la verdad.

Tenía claro algo que el tiempo confirmó: ningún periodista del interior está a salvo si camina solo. Y por eso defendió la organización, el estatuto, la palabra “asociados” como un acto político en el mejor sentido del término: el de la construcción colectiva.

UN REFERENTE SIN ESTRIDENCIAS

Wilder nunca fue amigo de los discursos grandilocuentes. Su liderazgo era tranquilo, firme, profundamente humano. Escuchaba más de lo que hablaba, pero cuando hablaba, lo hacía con sentido. No buscó cargos ni luces; buscó que el proyecto funcione, que otros crezcan, que la red se consolide.

En tiempos donde el periodismo atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia —presiones, precarización, agresiones, silenciamientos—, Wilder entendió que la respuesta no podía ser individual. Por eso duele su partida, pero también obliga a honrarlo con hechos.

UNA AUSENCIA QUE SE TRANSFORMA EN LEGADO

La muerte de Wilder Benítez deja un vacío enorme, humano y profesional. Pero también deja una huella clara. Periodistas en Red Asociados existe, crece y se proyecta, en parte, gracias a su visión y a su compromiso. Cada nuevo integrante, cada acción de defensa gremial, cada pronunciamiento en favor de la libertad de expresión, lleva algo de su impronta.

Hoy el dolor es grande. La tristeza es real. Pero también lo es la certeza de que Wilder no se fue del todo. Está en cada redacción del interior, en cada transmisión deportiva hecha con pasión, en cada colega que entiende que el periodismo no es competencia salvaje sino responsabilidad compartida.

Desde Periodistas en Red Asociados despedimos a nuestro confundador con respeto, gratitud y la promesa más importante: seguir construyendo lo que él ayudó a soñar.

Hasta siempre, Wilder Benítez.
Gracias por la red, por la convicción y por el ejemplo.

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