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Carlos Cabillón y la mística sanducera: Paysandú vuelve a soñar en la Copa OFI

Uno de los grandes obstáculos de esta edición será el calendario. Cabillón lo reconoce sin rodeos: el tiempo de preparación es mínimo, incluso el más corto desde que le ha tocado dirigir. Pero lejos de convertirlo en excusa, lo transforma en motor.

LA OFI REAL /Desde la frontera Rivera Livramento Eduardo Mérica para FMFUTBOL.

En el fútbol del interior hay nombres que se confunden con la historia de sus selecciones. Carlos Cabillón es uno de ellos. Sanducero de raíz, hombre formado en la competencia y el sacrificio, vuelve a estar al frente de la Selección Absoluta de Paysandú para afrontar una nueva edición de la Copa OFI de Selecciones, con la misma ilusión de siempre y la experiencia que dan los años vividos dentro de la “blanca”.

Cabillón no esconde lo que significa este desafío. Lo dice con la naturalidad de quien siente el escudo como propio, pero también con la emoción intacta de la primera vez. “Dirigir la selección de Paysandú es un orgullo, es una de las cosas máximas a las que uno puede aspirar dentro de nuestro medio, especialmente en el fútbol del interior. Para uno que fue jugador de selección, en la blanca es todo”, afirma. Y en esa frase se resume buena parte de su recorrido: primero futbolista, luego conductor, siempre sanducero.

Una selección acostumbrada a competir

Paysandú no llega a esta Copa OFI desde el recuerdo, sino desde la vigencia. El título obtenido en 2019 marcó un punto alto, pero no fue una excepción. En las temporadas posteriores, la blanca se mantuvo protagonista, metiéndose en instancias decisivas y consolidándose como una de las selecciones más respetadas del interior.

Cabillón lo sabe y lo asume como responsabilidad. “Siempre hemos estado entre los ocho primeros, siempre se ha clasificado. Intentaremos una vez más armar un equipo competitivo”, señala, con la mesura de quien conoce el camino. La hoja de ruta está clara: clasificar en la serie, pelear el Litoral y después ir por el título del interior. Sin estridencias, pero sin renunciar a nada. “El objetivo macro es ser campeón del interior”, sentencia.

Trabajo silencioso, mirada constante

Detrás de cada proceso hay horas que no se ven. En Paysandú, ese trabajo se hace durante todo el año. Cabillón destaca que la preparación no empieza cuando se arma la lista ni cuando rueda la pelota. Empieza mucho antes. “Uno ve fútbol todo el año, es parte de nuestra vida. Siempre estamos pendientes, viendo qué puede pasar y preparándonos”, explica.

El seguimiento de los jugadores propios y el análisis de los rivales forman parte del día a día. “Leemos diarios, analizamos los trabajos de los demás, seguimos la información de las otras selecciones. Todo eso es parte de la tarea”, agrega. En el fútbol del interior, donde los márgenes son chicos y el tiempo escaso, la información y la observación valen tanto como el entrenamiento.

El desafío del tiempo y la fuerza del grupo

Uno de los grandes obstáculos de esta edición será el calendario. Cabillón lo reconoce sin rodeos: el tiempo de preparación es mínimo, incluso el más corto desde que le ha tocado dirigir. Pero lejos de convertirlo en excusa, lo transforma en motor.

“Tenemos un abanico grande de futbolistas, pero lo primordial es meterle humildad, meterle ganas, armar un buen grupo y salir a pelear por cosas importantes”, sostiene. En esa fórmula simple se apoya el proyecto: compromiso, pertenencia y trabajo colectivo.

La blanca, una causa común

Paysandú vuelve a presentarse en la Copa OFI con un entrenador que conoce cada rincón de su fútbol, que entiende la idiosincrasia del jugador sanducero y que sabe lo que pesa ponerse la camiseta blanca. Cabillón no promete milagros, promete trabajo. No vende discursos grandilocuentes, ofrece convicción.

En cada entrenamiento, en cada charla y en cada partido, la selección de Paysandú intentará sostener esa identidad que la hizo grande: competitiva, solidaria y orgullosa de su historia. Con Carlos Cabillón al mando, la blanca vuelve a salir a la cancha con un objetivo claro y una certeza innegociable: en el fútbol del interior, Paysandú siempre está para dar pelea.

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