Cuando el balón llegó en barco: los ingleses y el primer asombro montevideano
El 1° de junio de 1891 marcó un antes y un después. Ese día nació el Albion Football Club, el primer club de fútbol del Uruguay. Fundado por exalumnos del English School, el Albion fue el puente entre el mundo británico y la sociedad criolla. Aunque muchos apellidos eran ingleses, la mayoría de sus integrantes habían nacido en Uruguay.

MUSEO CHACARERO/ FUTBOL URUGUAYO/Desde Redacción EDUARDO MÉRICA para FMFUTBOL.
A fines del siglo XIX, Montevideo era una ciudad que miraba al mundo desde su puerto. Por allí entraban mercancías, ideas, costumbres… y también un juego extraño, practicado por hombres vestidos de blanco, que corrían detrás de una pelota con reglas incomprensibles para el ojo criollo. El football llegó sin estruendo, casi en silencio, traído por la colectividad inglesa que se había asentado en el Uruguay al calor del comercio, la banca, los saladeros y la expansión ferroviaria.
Los ingleses no solo trajeron capitales y empresas: trajeron una forma de vivir el ocio. En un núcleo social cerrado, compuesto por comerciantes, funcionarios y estancieros, comenzaron a organizarse para practicar deportes como el críquet, el atletismo y, con el tiempo, el fútbol. En 1861 fundaron el Montevideo Cricket Club, una institución clave en la historia deportiva del país, donde el deporte era más que competencia: era identidad cultural.
Los oficiales de los buques de la escuadra inglesa, anclados en el puerto para proteger las rutas del Atlántico Sur, también fueron protagonistas. Ellos jugaron partidos informales contra miembros del Montevideo Cricket Club, y así, en 1878, se registró uno de los primeros encuentros futbolísticos de los que se tiene noticia en el Uruguay. Para muchos montevideanos, aquello fue una curiosidad; para otros, el primer contacto con una pasión que todavía no tenía nombre propio.
CRÓNICA I
El balón que llegó en barco
Cómo el fútbol desembarcó en Montevideo sin hacer ruido
A fines del siglo XIX, mientras Montevideo crecía mirando al Atlántico, un nuevo juego comenzaba a abrirse paso entre comerciantes, marineros y jóvenes estudiantes. Así empezó la historia del fútbol en Uruguay.
Montevideo era una ciudad-puerto. Por sus muelles entraban mercancías, capitales, ideas y costumbres. Entre ellas, casi de forma silenciosa, llegó el football. No lo trajeron multitudes ni espectáculos organizados, sino la colectividad inglesa asentada en el país por razones comerciales y financieras.
Los británicos, vinculados a la banca, los saladeros, el comercio y la expansión ferroviaria, formaban una comunidad cerrada pero influyente. Con ellos llegaron nuevas formas de entender el tiempo libre. El deporte ocupaba un lugar central, no solo como recreación, sino como expresión cultural.
En 1861 fundaron el Montevideo Cricket Club, institución pionera del deporte en el país. Desde allí, el fútbol comenzó a asomar tímidamente. Oficiales de la escuadra inglesa, anclados en el puerto para proteger las rutas comerciales del Atlántico Sur, protagonizaron encuentros informales con miembros del club. En 1878 se registró uno de los primeros partidos disputados en suelo uruguayo.
Para la mayoría de los montevideanos, aquello era una curiosidad. Un juego extraño, practicado por extranjeros, que todavía no despertaba pasión… pero sí asombro.
Sin saberlo, Montevideo estaba presenciando el nacimiento de la mayor historia deportiva de su identidad.
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CRÓNICA II
The English Ground: el fútbol florece entre chacras y quintas
En los años 80 del siglo XIX, el fútbol encontró su primer hogar estable en Montevideo: un predio en La Blanqueada, rodeado de quintas, chacras y caminos de tierra. Allí, donde hoy se levanta el Hospital Militar, los ingleses instalaron su campo de deportes, conocido como The English Ground. Para llegar, había que atravesar el camino de la Unión, una travesía que parecía alejar al visitante de la ciudad y acercarlo a un mundo nuevo.
El campo ocupaba cerca de una hectárea. Tenía cercos de pitas, un pequeño refugio que hacía las veces de palco, un rancho utilizado como vestuario y una carpa blanca donde, puntualmente, se servía el té de las cinco. El ritual era tan importante como el juego. El fútbol era parte de una cultura, no solo un entretenimiento.
Fue allí, una tarde de octubre de 1878, donde se jugó el primer partido de fútbol documentado en el país. Los criollos miraban desde afuera. Observaban con curiosidad, sin comprender del todo, pero con una mezcla de sorpresa y fascinación. Aún no jugaban, pero ya estaban siendo conquistados.
CAPÍTULO 2
The English Ground
El primer escenario del fútbol uruguayo entre quintas y chacras
En La Blanqueada, lejos del centro urbano de la época, el fútbol encontró su primer hogar. Allí se jugó el primer partido documentado del país.
Durante la década de 1880, el fútbol comenzó a organizarse en un predio ubicado en La Blanqueada, sobre la actual avenida 8 de Octubre. El lugar, rodeado de quintas y chacras, era conocido como The English Ground.
Para llegar había que recorrer caminos de tierra, atravesando una Montevideo todavía rural. El campo ocupaba aproximadamente una hectárea, cercada con pitas, y contaba con instalaciones mínimas: un pequeño palco, un rancho que funcionaba como vestuario y una carpa blanca donde se servía el tradicional té de las cinco.
En octubre de 1878, en ese mismo lugar, se disputó el primer partido de fútbol del que existen registros en Uruguay. Los criollos observaban desde afuera, intrigados por aquel deporte de reglas estrictas y comportamientos ceremoniosos.
El fútbol era aún un ritual inglés, pero empezaba a llamar la atención.
Entre el silencio del campo y el murmullo de los curiosos, el fútbol daba sus primeros pasos en suelo oriental.
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CRÓNICA III
Punta Carretas: el escenario legendario del “juego de los ingleses”
Mientras La Blanqueada albergaba los primeros partidos, Punta Carretas comenzaba a transformarse en territorio sagrado del deporte naciente. A partir de 1886, los ingleses llevaron allí sus prácticas. La zona, en pleno proceso de urbanización, combinaba la Farola, el tranvía, el hipódromo y las canchas improvisadas donde estudiantes de colegios británicos corrían detrás del balón.
Para los montevideanos, aquel deporte era simplemente “el juego de los ingleses”. Punta Carretas se convirtió en una avanzada deportiva, un espacio casi mítico donde se mezclaban fútbol, remo, atletismo y la vida social de una ciudad que empezaba a modernizarse.
Primero fueron espectadores. Luego, lentamente, algunos jóvenes criollos de clases altas y medias, con vínculos comerciales y sociales con la colectividad británica, comenzaron a animarse. El fútbol dejaba de ser un espectáculo ajeno y empezaba a ser una experiencia compartida.
CAPÍTULO 3
Punta Carretas, territorio legendario
Donde el “juego de los ingleses” empezó a ganar espectadores
A fines del siglo XIX, Punta Carretas se convirtió en el epicentro deportivo de Montevideo.
Desde 1886, Punta Carretas comenzó a ser escenario habitual del fútbol. La zona, en pleno proceso de urbanización, combinaba farola, tranvía, hipódromo y canchas improvisadas. Allí, estudiantes de colegios ingleses se reunían para practicar el deporte que los uruguayos llamaban simplemente “el juego de los ingleses”.
Punta Carretas adquirió un carácter casi mítico. Fue una zona de avanzada deportiva donde se mezclaban distintas disciplinas y comenzaba a gestarse una nueva forma de sociabilidad.
Los criollos, primero espectadores, empezaron a acercarse. Jóvenes de clases altas y medias, con vínculos comerciales y sociales con la colectividad británica, dieron el primer paso hacia la participación activa.
El fútbol ya no solo se miraba: empezaba a sentirse.
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CRÓNICA IV
Albion, el pionero: cuando el fútbol empezó a hablar criollo
El 1° de junio de 1891 marcó un antes y un después. Ese día nació el Albion Football Club, el primer club de fútbol del Uruguay. Fundado por exalumnos del English School, el Albion fue el puente entre el mundo británico y la sociedad criolla. Aunque muchos apellidos eran ingleses, la mayoría de sus integrantes habían nacido en Uruguay.
Henry Candid Lichtenberger Levins fue una figura central. Discípulo de William Leslie Poole, profesor y sportsman, Lichtenberger entendió que el fútbol debía crecer, abrirse y difundirse. Los jóvenes del Albion no solo jugaban: escribían crónicas, publicaban reglas, anunciaban partidos en los diarios. Fueron jugadores, dirigentes y periodistas al mismo tiempo.
El Albion fue más que un club: fue una usina cultural. Desde allí, el fútbol comenzó a ganar espacio en la prensa y en la conversación pública. Ya no era solo una práctica extranjera; empezaba a formar parte del paisaje montevideano.
CRÓNICA V
Ferrocarriles, barrios y pasión: el fútbol se multiplica
En paralelo al Albion, en 1891 nació el Central Uruguay Railway Cricket Club (CURCC), creado para el esparcimiento de los trabajadores ferroviarios. Con él, el fútbol dejó de ser exclusivo de la elite educativa y comenzó a expandirse hacia otros sectores sociales.
Los partidos entre Albion y CURCC en Punta Carretas, los enfrentamientos con tripulaciones de barcos y los cruces con equipos de Buenos Aires alimentaron una efervescencia futbolística inédita. A fines del siglo XIX surgieron clubes por toda la ciudad: Pocitos, Buceo, Tres Cruces, Arroyo Seco, Sayago. Muchos desaparecerían con el tiempo, pero todos aportaron a la difusión del juego.
El fútbol se estaba volviendo urbano, barrial, colectivo.
CRÓNICA VI
Nacional y el nacimiento de una identidad
El 14 de mayo de 1899 se fundó una institución destinada a marcar la historia: el Club Nacional de Football. Su nombre no fue casual. “Nacional” era una declaración de principios, una afirmación de criollismo frente a un deporte de origen extranjero.
Con Nacional, los criollos dejaron definitivamente de ser espectadores. El fútbol ya era suyo. La pasión había echado raíces y comenzaba el camino hacia la popularización masiva que explotaría en la primera década del siglo XX.
Montevideo ya no miraba el fútbol desde afuera. Lo jugaba, lo sentía y lo hacía parte de su identidad.



