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Cuando la ficción nace en la esquina: Arroyo Seco, la primera novela de Eduardo Mérica

La prosa de Mérica conserva el pulso periodístico —directo, honesto, sin artificios— pero se permite la profundidad literaria para construir personajes reconocibles, historias mínimas que se vuelven universales y escenas donde el barrio respira fútbol, política, afectos y desencantos.

PERIODISTAS EN RED/Desde la frontera Rivera Livramento/Redacción digital para FMFUTBOL.

ARROYO SECO
Una clara novela de barrio

Primera novela de Eduardo Mérica

Con Arroyo Seco, el periodista Eduardo Mérica da el salto a la ficción sin abandonar su raíz: la calle, el barrio y la memoria colectiva. Esta primera novela es un retrato crudo y sensible de un territorio que no es solo geográfico, sino emocional. Arroyo Seco aparece como escenario y protagonista, con sus códigos, sus silencios, sus lealtades y sus conflictos, narrados con la mirada de quien lo vivió y lo caminó.

La prosa de Mérica conserva el pulso periodístico —directo, honesto, sin artificios— pero se permite la profundidad literaria para construir personajes reconocibles, historias mínimas que se vuelven universales y escenas donde el barrio respira fútbol, política, afectos y desencantos.

Arroyo Seco no idealiza: muestra. No juzga: expone. Es una novela de identidad, pertenencia y memoria, escrita desde adentro, donde cada página suena a charla de vereda y cada capítulo deja la sensación de que esas historias, de algún modo, también son nuestras.

Una novela de barrio.
Una novela con nombre propio.
Una novela que no pide permiso.

CAPITULOS:

Una-novela-clara-de-barrio
El-pulso-del-arroyo-seco
Clara-como-el-agua-del-arroyo
La-infancia-en-el-barrio
Juegos-callejeros-y-tapes-y-agraciada
El-primer-día-de-escuela-y-el-compañero-inesperado
El-encuentro-la-aceptación-y-la-amistad-de-verdad
La-vecina-de-la-azotea-y-el-altillo-del-arte
La-infancia-de-Nicky
Cuando-Clara-miraba-lejos
Cuando el barrio empezó a creer en el Salvador

“El periodista Eduardo Mérica debuta en la ficción con una novela escrita desde el barrio”

“Arroyo Seco: historias mínimas, verdades grandes”

Quién es Clara

Clara es el hilo invisible que une la memoria barrial con los sentimientos más profundos de Nicky. No es solo un personaje: es la representación de aquello que conmueve, cuestiona y transforma silenciosamente. Aparece en la novela como una joven de mirada profunda, sensible y observadora, que nunca pasó desapercibida a pesar de su carácter reservado.

Desde niña se mostró distinta: curiosa, inquieta, crítica ante las costumbres arraigadas, especialmente frente a los comportamientos de los adultos del barrio. Era de esas personas que no alzan la voz, pero que con una sola frase te dejan pensando durante semanas.

Desde el banco de la escuela

Fue en la escuela del barrio donde conoció a Nicky, y desde entonces se convirtió en su centro de gravedad emocional. Compartían miradas, silencios, sueños. Mientras los demás pensaban en jugar, Clara ya pensaba en cambiar el mundo. A su manera.

Ella lo impulsaba a ver más allá del fútbol y las costumbres.

Lo desafiaba a no repetir los errores de los mayores.

Lo acompañaba sin condicionarlo, entendiendo incluso sus dudas y silencios.

“Del periodismo a la novela: Arroyo Seco, una historia con identidad propia”

 

El impacto en Nicky

En la adolescencia, cuando Nicky frecuentaba el club Wilman y los boliches con su padre, «El Chato», muchos hombres del barrio lo presionaban con frases como:
“Ché, qué vas a tomar… tomate una, dejate de joder.”

Clara era la única que no solo desaprobaba ese comportamiento, sino que le ofrecía a Nicky la posibilidad de pensar distinto, de romper con ese mandato no escrito que condicionaba a generaciones enteras.

Ella lo sostuvo para:

✔️ Resistir la presión social.
✔️ Pensarse más allá del jugador o del hijo del Chato.
✔️ Descubrir que la sensibilidad también puede ser una forma de valentía.

Clara como motor de cambio

Aunque no jugaba fútbol ni participaba de los rituales masculinos del Wilman, veía con claridad cómo el club funcionaba como corazón cultural y social del barrio. Fue quien sembró en Nicky la idea de que lo importante no es seguir tradiciones, sino transformarlas.

Tuvo la valentía de señalar:

“No hay mujeres jugando. Solo mirando. Como si el deporte fuera cosa de hombres.”

Esa frase no solo movió a Nicky, sino que marcó un giro en la historia. Clara dejó un concepto clave:

El verdadero progreso empieza el día que una persona decide no aceptar más lo establecido.

“Arroyo Seco: la novela que late desde el corazón del barrio”

 

El misterio

Hoy, nadie sabe dónde está Clara.

No hay registros, no dejó cartas, ni avisos. Solo recuerdos.
Desapareció del barrio como tantas vecinas que se marchan sin hacer ruido, pero dejan un hueco imposible de llenar.

Algunos dicen que se fue a estudiar lejos.

Otros que necesitaba escapar.

Nicky nunca lo dijo, pero algo en su mirada revela que él cree que ella eligió irse para que él pudiera quedarse y crecer.

Lo que queda de ella

🡆 En Nicky quedó su impulso.
🡆 En el club, la idea de abrir espacios a nuevos valores.
🡆 En el barrio, la sospecha de que alguna vez existió alguien capaz de ver un futuro diferente.

Hoy, Clara es más que un recuerdo.
Es la ausencia que impulsa la acción, la duda que despierta la conciencia,
la pregunta sin respuesta que sostiene toda la novela:

“¿Qué habría pasado si Clara hubiera decidido quedarse?”

Una historia de barrio, silencio y revolución íntima.

En las calles desgastadas de Arroyo Seco, Montevideo, Clara aparece como una figura silenciosa pero profundamente transformadora. Desde el banco de la escuela hasta los pasillos del club Wilman, su mirada logró cuestionar tradiciones y sembrar dudas donde siempre hubo certezas. Fue quien invitó a Nicky —el muchacho del barrio, el hijo del Chato— a pensar distinto, a romper con los mandatos de los mayores y a descubrir que el coraje también puede ser sensible.

Hoy, nadie sabe dónde está Clara. Solo queda el recuerdo de aquella vecina que desapareció del barrio sin estruendo, pero dejando un vacío imposible de llenar. ¿Fue huida, destino o elección?

Esta novela, tan íntima como urbana, narra cómo una presencia puede influir en toda una vida… y cómo su ausencia puede generar el verdadero cambio.

Arroyo Seco no habla de Clara. La siente.
Y quizás, en esa nostalgia, está escrito lo que aún falta vivir.

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