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LA OFI MONTEVIDEANA: El periodista sanducero que pasa mal la quiniela de la OFI

La OFI, históricamente, fue el bastión del fútbol amateur, del fútbol chacarero, del fútbol que se organiza más por vocación que por negocio. Pero en los últimos tiempos, esa identidad parece haber entrado en colisión con una conducción cada vez más verticalista, más cerrada

PODCAST – LA OFI MONTEVIDEANA/Desde Montevideo ENTREVISTA Eduardo Mérica para FMFUTBOL.

Hay periodistas que informan. Hay periodistas que analizan. Y hay periodistas que, sin proponérselo, se transforman en termómetros de época. Santiago Balbis pertenece a esta última estirpe. Desde Paysandú, lejos de los escritorios climatizados y de las mesas donde se cocina el poder del fútbol, Balbis viene diciendo en voz alta —y sobre todo por escrito— lo que muchos murmuran en voz baja: que la Organización del Fútbol del Interior atraviesa uno de los momentos más tensos, confusos y políticamente cargados de su historia reciente.

“En el gobierno están que arden con OFI. Se asegura que se les dijo que se jugara sin público o se suspendiera la fecha. Obvio que ni pelota”. La frase, publicada en su cuenta de Twitter, no es solo un textual filoso: es una postal del desorden institucional que rodea hoy a la conducción de la OFI bajo el mando de Mario Cheppi. Una frase que cayó como una bomba en un escenario ya inflamable.

Balbis no habla desde la especulación. Habla desde el territorio. Desde la tribuna, desde la liga, desde el interior profundo donde las decisiones se sienten en carne viva. Por eso “pasa mal la quiniela de la OFI”: porque no juega a adivinar resultados deportivos, sino consecuencias políticas, sociales y deportivas que se acumulan fecha tras fecha.

La OFI, históricamente, fue el bastión del fútbol amateur, del fútbol chacarero, del fútbol que se organiza más por vocación que por negocio. Pero en los últimos tiempos, esa identidad parece haber entrado en colisión con una conducción cada vez más verticalista, más cerrada y, según muchas voces del interior, peligrosamente desconectada de la realidad de las ligas y los clubes.

En ese contexto, las advertencias del gobierno nacional —según lo relatado por Balbis— no fueron caprichosas. Jugar sin público o suspender una fecha no es una decisión simpática, pero sí una herramienta conocida cuando hay riesgos sanitarios, de seguridad o de orden público. Sin embargo, la respuesta fue la indiferencia. “Ni pelota”. Dos palabras que resumen una forma de conducción: avanzar, cueste lo que cueste.

El periodista sanducero no se limita a criticar por criticar. Lo que expone es una lógica de poder que parece haberse naturalizado en la OFI: decisiones tomadas en pocos escritorios, escasa consulta a las ligas, nula autocrítica y una preocupante tendencia a chocar con todos los actores institucionales que se interpongan en el camino.

En el podcast de Diario Uruguay, esta historia cobra otra dimensión. Porque no se trata solo de un dirigente y un periodista. Se trata de una disputa mucho más profunda: la del sentido del fútbol del interior. ¿A quién responde hoy la OFI? ¿A los clubes y ligas que la fundaron o a intereses políticos que exceden largamente el deporte?

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