LA OFI MONTEVIDEANA: Entre el discurso federal y las decisiones que siguen naciendo desde el escritorio
EL GOBIERNO DE LA OFI ENTRE EL DISCURSO Y LA REALIDAD: UNA SESIÓN QUE DESNUDA LAS CONTRADICCIONES DEL PODER

LA OFI EN VIVO/Desde la sede de la OFI en Montevideo/ TRACTORCITO LOS DESCHAVA PARA FMFUTBOL.
En la tarde montevideana del 2 de mayo de 2023, mientras el fútbol del Interior seguía latiendo lejos de los escritorios, el Consejo Ejecutivo de la Organización del Fútbol del Interior (OFI) se reunió en su sede central para celebrar una nueva sesión ordinaria. Presidida por el salteño Walter Martínez y con una mesa amplia de consejeros, la instancia volvió a exhibir una postal ya conocida: buenas intenciones, diagnósticos tardíos y decisiones que, una vez más, parecen quedar a mitad de camino.
El acta es prolija, extensa, y enumera nombres, cargos y ausencias con precisión administrativa. Pero detrás de la formalidad, el debate dejó expuestas tensiones estructurales que OFI arrastra desde hace años: la formación de técnicos y árbitros, la desigualdad entre ligas, la presión de una ley que llegó sin contemplar la realidad del Interior profundo y, sobre todo, una política de captación juvenil que despierta más preguntas que certezas.

BECAS, REGLAS Y UNA LEY QUE LLEGÓ TARDE… O MAL
Uno de los puntos centrales de la sesión fue el proyecto de otorgamiento de becas para la formación de entrenadores y árbitros. La idea, en sí misma, parece justa y necesaria. El Interior carece de recursos, profesionales y oportunidades equitativas. Sin embargo, el propio debate dejó al descubierto una improvisación preocupante.
¿Quién financia las becas? ¿Se cargan al costo del curso? ¿Se crea un fondo especial? ¿Se recurre a Intendencias? Las preguntas se multiplicaron, pero las respuestas no aparecieron. Incluso se reconoció que hasta ahora los cursos los pagan los propios interesados, un dato que desnuda la distancia entre la normativa y la realidad cotidiana de las ligas más humildes.
Algunos consejeros recordaron que hay límites legales que no se pueden vulnerar, otros advirtieron que la obligatoriedad de los títulos —impuesta por ley hace cuatro años— era un problema anunciado. Nadie pudo negar que el Interior fue nuevamente el último en la fila cuando se legisló desde Montevideo.
La discusión derivó en una paradoja difícil de digerir: se busca ayudar, pero sin molestar demasiado; se reconoce la urgencia, pero se posterga la decisión; se habla de equidad, pero se teme incomodar a quienes ya pagaron.
EL INTERIOR RURAL: SIEMPRE NOMBRADO, RARA VEZ PRIORIDAD
La mención al Interior rural apareció, como suele suceder, casi como una muletilla. Se habló de “mirada especial”, de “recomponer ligas”, de “zonas que no están en condiciones”. Sin embargo, el tema terminó derivado —una vez más— a conversaciones futuras entre nexos y Consejos Técnicos.
La sensación es clara: OFI reconoce el problema, pero sigue sin asumir el costo político de resolverlo de fondo.
LOS CAMPAMENTOS: ¿OPORTUNIDAD PARA TODOS O VIDRIERA SELECTIVA?
El tramo más celebrado de la sesión fue el informe sobre el campamento Sub 15 realizado en Rocha. Organización impecable, autoridades presentes, padres acompañando, camisetas regaladas, discursos optimistas y la consigna estampada en la espalda de los gurises: “una oportunidad para todos”.
Pero aquí aparece la gran contradicción.
De 44 chiquilines, solo 16 fueron seleccionados para ir al Complejo Celeste. El resto volvió a sus ligas con la experiencia… y con la certeza de haber sido parte de un filtro. Nadie discute el valor formativo ni la emoción del evento, pero sí el modelo: campamentos que funcionan como mecanismos de captación temprana, con fuerte carga simbólica y escaso debate crítico dentro de la OFI.
Mientras se discute cómo financiar la formación básica de árbitros y entrenadores, se naturaliza una estructura que expone a adolescentes del Interior a un sistema de selección centralizado, donde el discurso de igualdad convive con una práctica profundamente desigual.
OFI no solo ampara estos campamentos: los legitima, los celebra y los multiplica, sin abrir un debate profundo sobre sus consecuencias deportivas, sociales y emocionales.
UNA ORGANIZACIÓN ENTRE LA GESTIÓN Y LA POLÍTICA DEL SILENCIO
La sesión cerró con felicitaciones, agradecimientos y promesas de repetir experiencias. Pero quedó flotando una sensación incómoda: OFI parece más eficiente organizando eventos que resolviendo sus problemas estructurales.
La formación, la equidad territorial, la autonomía real del Interior y la coherencia entre discurso y acción siguen siendo deudas pendientes. Y mientras tanto, se avanza, sí, pero a paso lento, cuidando equilibrios, evitando conflictos y sosteniendo un modelo que ya muestra señales de agotamiento.
En definitiva, fue una sesión correcta desde lo administrativo, intensa en lo discursivo, pero pobre en definiciones de fondo. El fútbol del Interior, una vez más, espera. Y OFI, otra vez, promete.



