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LA OFI REAL: A 80 años de la independencia del fútbol del interior de Uruguay

El Capital del fútbol uruguayo está en su interior: Donde el fútbol es comunidad.

LA ORFI REAL /Desde la frontera Rivera Livramento/ INVESTIGACIÓN EDUARDO MÉRICA para FMFUTBOL.

Lo que no se contó en 80 años

Hay historias que se cuentan.
Y hay historias que se ocultan.

A partir del primer día de 2026, FM FÚTBOL pone en marcha una investigación profunda, inédita y sin precedentes sobre los 80 años de la Organización del Fútbol del Interior (OFI). Un trabajo jamás realizado en la historia del periodismo deportivo uruguayo, construido durante años y años de investigación, archivos, silencios rotos y verdades postergadas.

Este proyecto especial es el resultado del trabajo paciente, riguroso y apasionado  hurgando en las entrañas del fútbol del interior desde fines de la década de los ’80, cuando todavía muchas puertas estaban cerradas y muchos documentos dormían en cajones que nadie quería abrir.

Hoy, esas puertas se abren.

La historia verdadera

Durante 2026, FM FÚTBOL recorrerá día a día los momentos fundacionales, los conflictos, las luchas, las traiciones, las conquistas y los silencios que marcaron el nacimiento y la consolidación de la organización deportiva más grande del Uruguay.

Con testimonios fieles en audios originales,
podcasts exclusivos,
videos documentales,
y documentos oficiales nunca antes difundidos,
esta investigación revelará la historia verdadera del secreto mejor guardado del fútbol uruguayo.

No es un relato edulcorado.
No es una versión «oficial».
Es la voz de quienes estuvieron.
Es la palabra escrita cuando otros callaron.
Es la memoria del fútbol que nació lejos del cemento y creció en la tierra.

Una certeza que guía

Desde el inicio de esta investigación, una convicción nos acompañó y hoy la reafirmamos con más fuerza que nunca:

El capital del fútbol del uruguayo está en su interior.

En su gente.
En sus clubes.
En sus ligas.
En sus documentos.
En su memoria colectiva.

OFI no es un apéndice del fútbol uruguayo:
es su columna vertebral silenciosa.

Una invitación

FM FÚTBOL invita a vivir esta investigación intensamente, con la pasión de quien ama el fútbol, con la responsabilidad de quien busca la verdad y con el respeto que merece una historia que fue muchas veces ignorada, otras veces distorsionada y demasiadas veces callada.

Desde el 1.º de enero de 2026,
los 80 años de la OFI se cuentan como nunca antes.

Porque hay historias que no prescriben.
Porque hay siglas que son bandera.
Porque el fútbol del interior ya no pide permiso.

A vivirla intensamente.
FM FÚTBOL.

Hubo un día en que el fútbol del interior dejó de pedir permiso.
Un día en que la paciencia se agotó, en que el silencio dejó de ser opción y en que la dignidad se volvió bandera.
Ese día fue el 14 de julio de 1946.

Como una ráfaga súbita, como un rayo que rasgó el cielo de la República, nació la Organización del Fútbol del Interior (OFI). No fue un alumbramiento sereno ni protocolar: fue una irrupción histórica, consecuencia directa de años de postergación, de indiferencia sistemática y de un centralismo asfixiante que miraba al país desde Montevideo y le daba la espalda a la gente de tierra adentro.

El fútbol chacarero —el de los pueblos, las ligas departamentales, los clubes levantados a pulmón, los campos de juego sin tribunas de cemento— había sido relegado durante décadas por una dirigencia encerrada en sí misma, limitada por una visión estrecha, incapaz de comprender que el fútbol uruguayo no terminaba en la Avenida 18 de Julio ni en el Estadio Centenario.

El grito que encendió la mecha

En ese contexto emergió una figura clave, imprescindible, fundacional:
el doctor Isidoro Leirana Pombo, presidente de la Liga Departamental de Fútbol de Paysandú.

Leirana no escribió una carta: escribió un acto de rebelión institucional.
Su texto —que la historia y nosotros bautizamos con justicia como “El Antiguo Testamento”— no fue una diatriba pasajera ni un exabrupto de ocasión. Fue una radiografía cruda del sistema, una denuncia frontal al desinterés de la Asociación Uruguaya de Football (AUF) y, sobre todo, un llamado a la unidad del interior.

Allí quedó expuesto, sin eufemismos, el corazón del conflicto:
las Ligas del Interior no pedían favores, exigían derechos.

No pedían protección, reclamaban igualdad.
No pedían privilegios, denunciaban injusticias.
No pedían limosnas, exigían respeto.

El texto de Leirana fue un golpe de puño sobre la mesa. Un documento incómodo, valiente, imposible de ignorar. Desnudó el centralismo reglamentario, la apropiación de jugadores, las “razzias” impunes, los pases congelados, las indemnizaciones irrisorias, el desprecio al fútbol amateur y la soberbia de quienes se creían dueños del deporte nacional.

Contra el pulpo centralista

La metáfora quedó grabada para siempre:
el pulpo, con tentáculos que absorbían talento, recursos y futuro, sin devolver nada.

Montevideo legislaba, reglamentaba y decidía con la mirada puesta hacia adentro.
El interior obedecía, esperaba, sufría… o se rebelaba.

Y se rebeló.

La renuncia colectiva del Consejo Permanente del Fútbol del Interior fue la prueba final de que el sistema estaba roto. Aquellos dirigentes, hombres capaces y bien intencionados, fueron ignorados, desoídos, despreciados. La AUF no les marcó rumbo, no los respaldó, no los escuchó. Los empujó, por omisión, a dar un paso al costado.

Ese fracaso no fue del interior.
Fue del centralismo.

El nacimiento de una organización histórica

Así, un mes después del texto de Leirana, en Montevideo y frente a las propias narices del poder establecido, se fundó la Organización del Fútbol del Interior.

OFI nació como un acto de afirmación, no de ruptura caprichosa.
Nació para organizar, proteger, desarrollar y dignificar al fútbol del interior.
Nació para que nunca más los clubes chacareros fueran convidados de piedra.
Nació para que el país futbolero fuera, de una vez por todas, todo el país.

No fue casual que ese nacimiento incomodara.
No gustó —y quedó claro— que tras el congreso inaugural se recibiera a Peñarol, club que históricamente jamás estuvo de acuerdo con la inclusión real del fútbol del interior dentro de la estructura de la AUF. Tampoco agradó a la mayoría de los clubes autodenominados “profesionales”.

Cincuenta años después, uno de los cofundadores lo diría sin rodeos:
“No debimos perder tiempo en gestos de lobby de los grandes”.

OFI no había nacido para agradar.
Había nacido para existir.

Ochenta años después

Hoy, a 80 años de aquel rayo fundacional, la Organización del Fútbol del Interior es la estructura deportiva más grande del Uruguay.
Más ligas, más clubes, más jugadores, más historia, más territorio, más identidad.

OFI es el fútbol del pueblo, el que no sale en la tapa todos los lunes pero late cada fin de semana en canchas de tierra, de césped gastado, bajo luces improvisadas y pasiones eternas.

OFI es la herencia de Leirana Pombo.
Es el eco de aquel grito que se negó a ser silenciado.
Es la demostración de que las siglas también pueden ser bandera.

Por los siglos de las siglas.
Por los siglos del interior.
Por los siglos del fútbol.
O.F.I.

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