Libertad de San Carlos, campeón absoluto: una temporada perfecta que quedó en la historia
Desde el arco, Gastón “Gato” Hernández fue garantía absoluta. Seguro, sobrio y decisivo en momentos clave, como aquel penal atajado a Schiaffino ante Atlético Fernandino, que marcó un punto de inflexión en la temporada

LA OFI REAL /Desde la frontera Rivera Livramento Eduardo Mérica para FMFUTBOL.
La Temporada 2025 de la Liga Mayor ya tiene un nombre grabado con letras mayúsculas: Libertad. No fue un título más, no fue una consagración circunstancial. Fue el cierre lógico de un año demoledor en regularidad, contundente en resultados y convincente en juego, que encontró su broche de oro con la obtención del Torneo Clausura y la confirmación de un dominio total a lo largo de todo el calendario.
Libertad ganó todos los certámenes que disputó en el año, sostuvo un rendimiento alto de principio a fin y terminó levantando su 13° campeonato de Liga Mayor, más que ningún otro club en la historia. Un logro que no admite discusión y que tiene fundamentos sólidos en la cancha, en el banco y en el trabajo colectivo.
Una final con tensión, fútbol y carácter
El Estadio Álvaro Pérez fue escenario de una tarde cargada de expectativas. Enfrente estaba Peñarol de San Carlos, un rival incómodo, intenso y decidido a vender cara la derrota. El primer tiempo fue fiel reflejo de eso: 45 minutos sin goles, pero con mucha fricción, presión alta y ritmo sostenido.
Peñarol comenzó mejor, presionando arriba y tratando de ahogar la salida de Libertad. El capitán aurinegro Santiago Pereira fue el motor de ese arranque, empujando a los suyos y marcando el pulso desde el mediocampo. Libertad, por su parte, debió reacomodarse sin su capitán Santiago Pérez, ausente por suspensión. Gerardo Cano ajustó piezas, retrasó a Agustín Giosa como volante central y buscó mayor circulación con Rodrigo Tábarez y Christian Patrón, aunque la distancia con el área rival le quitó profundidad en varios pasajes.
Las mejores aproximaciones del primer tiempo fueron visitantes, especialmente por la banda derecha, donde Facundo Alonso logró desbordar un par de veces y meter centros peligrosos que no encontraron destinatario. El descanso llegó con el marcador en blanco y la sensación de que el partido todavía estaba abierto.
El nombre del campeón: Matías Tavares
Si Libertad fue el equipo del año, Matías Tavares fue su símbolo goleador. Y en la tarde de la consagración volvió a decir presente.
Apenas cinco minutos del segundo tiempo, una jugada por derecha entre Matías Giménez —de ingreso determinante— y Facundo Suárez terminó en un centro pasado que encontró a Tavares entrando por el segundo palo. Cabeza firme, pelota lejos de Aloy y 1-0. El estadio explotó.
Ese gol cambió el partido. Libertad se adueñó del balón, empujó a Peñarol contra su arco y vivió su mejor momento. A los 18 minutos, llegó una joya: Matías Giménez tomó la pelota por derecha, encontró el espacio y sacó un remate cruzado que se cerró contra el palo. Golazo y 2-0. El título parecía encaminarse.
El susto y la reacción
Peñarol no se rindió. A los 22 minutos, un remate potente de Rodrigo Menosse dio en el palo y el rebote fue capitalizado por Federico Tabeira, que puso el 2-1 y sembró incertidumbre. Minutos después, otro disparo de Menosse obligó a una atajada monumental de Gastón Hernández, cuyo reflejo evitó el empate y sostuvo al campeón en pie.
Fue el momento de mayor tensión. Pero Libertad mostró lo que lo distingue: temple, control y oficio. Volvió a manejar la pelota, ganó los duelos defensivos y encontró aire fresco con el ingreso de José Domingues, que comenzó a lastimar por la derecha.
El gol del desahogo y la consagración
Cuando el reloj marcaba los 40 minutos, llegó el golpe final. Domingues desbordó con velocidad, metió el centro al corazón del área y otra vez apareció Matías Tavares, que se sacó un zaguero de encima y definió cruzado, rasante, contra el poste. 3-1, segundo gol personal, sentencia definitiva.
El pitazo final encontró a Libertad celebrando otro título, uno más para una campaña inolvidable.
Gerardo Cano, el arquitecto del campeón
Mucho de este Libertad tiene el sello de Gerardo Cano. Llegó con pergaminos desde Lavalleja y con ideas que, al principio, generaron dudas. Jugadores en posiciones poco habituales, un esquema exigente y una etapa inicial con desajustes defensivos. Pero el equipo entendió el mensaje.
Con el correr de los partidos, Libertad creció, se consolidó y terminó jugando el mejor fútbol de la liga. Cano movía piezas y el rendimiento no caía. Supo manejar los tiempos, leer los partidos y construir un equipo ganador. Sin dudas, el mejor entrenador del año.
Un plantel completo y sin fisuras
Desde el arco, Gastón “Gato” Hernández fue garantía absoluta. Seguro, sobrio y decisivo en momentos clave, como aquel penal atajado a Schiaffino ante Atlético Fernandino, que marcó un punto de inflexión en la temporada.
La defensa, con Polenta, Muniz, Miraglia y Montero, fue firme y dominante, especialmente en el juego aéreo. Miraglia como líbero fue un acierto táctico total.
Los laterales-volantes Bruno Pintos, José Domingues y Cristian Patrón sostuvieron un ida y vuelta incansable, siempre con criterio ofensivo. En el mediocampo, el capitán Santiago Pérez volvió a ser el alma del equipo, acompañado por la dinámica inagotable de Rodrigo Tábarez.
Mención especial para Agustín Giosa, reconvertido en el cerebro del equipo. De delantero a “10”, fue visión, pausa y sorpresa, con goles importantes y un nivel superlativo.
Arriba, la dupla Tavares–Rosas fue letal: 16 goles uno, 9 el otro. Entendimiento perfecto, eficacia y jerarquía.
El campeón del año
Libertad fue el mejor de principio a fin. Ganó, gustó y dominó. No dejó dudas. La Liga Mayor 2025 tiene un campeón justo, sólido y contundente.
Enhorabuena para jugadores, cuerpo técnico, dirigentes e hinchas. Libertad no solo ganó un campeonato: firmó una temporada histórica.
Fuente: Correo de Punta del Este



